ARTE

Comerme los ojos de los otros

Mauro Guzmán

Emmanuel Franco

Dos amigos se ajustan los chupines y salen a la calle en busca de algo memorable. Las expectativas crecen a la par del silencio que genera el maquinar de sus cabezas. Suben al taxi que los llevará a la fiesta Plop donde conocerán a Naomi Small, participante de RuPaul’s Drag Race, un reality estadounidense en el que trece chicos compiten para ser la mejor drag queen. El personaje de Small está inspirado en Naomi Campbell y en la superficie que deja ver el mundo de la moda. Los chicos tratan de imaginar la peluca que usará, si habrá buena música en la fiesta, si podrán sacarse fotos con Naomi y si podrán robarle cerveza a algún personaje de la noche.

El protocolo de la extensa fila más el cacheo de los guardias de seguridad funcionan como antesala de la inmersión. La fiesta es un gran pantano de efectos sensoriales y acumulación de piernas largas. Los dos amigos son conscientes de las múltiples voces que se tapan unas a otras en la fiesta y deciden volver al silencio. Prefieren sonreír o generar alguna provocación inocente con algunos chicos que están bailando cerca. Un mecanismo para hacer la espera menos densa; la espera o la fiesta que en realidad opera como pretexto-ficción para observar a la celebridad queer. Después de muchos pasos de baile y cigarrillos, Naomi Small aparece.

Comerme los ojos de los otros es la exhibición de Mauro Guzmán en Henrique Faria, galería ubicada en Recoleta. Otro lugar parecido a un pantano, solo que esta vez el pantano no es una consecuencia de la situación comunicacional que provoca una celebración, sino una puesta en escena para organizar las obras dentro de un relato. El tan famoso “cubo blanco” que constituye la galería funciona como un villano repleto de carisma, mueve cada una de las obras y las acomoda como si fueran piezas de un juego de mesa antiguo, olvidado en algún cajón lleno de polvo. Cada objeto de la sala respira como si fuera un animal repleto de espesura queer y alegorías del cine Z, aunque por su estridente obediencia para con el espacio termina anestesiado y fatigado.

A Mauro Guzmán siempre le interesó el travestismo, la idea de ser una representación distorsionada de un otro que pudiera coquetear consigo mismo, o que pudiera ser estudiado en una sesión propedéutica. Sus fotografías impresas en mala calidad, las pelucas y sus uñas puntiagudas construyen una sombra de su ego que se vuelve materia artística y se disuelve rápido entre tantas referencias implícitas que comprometen el erotismo con el que se inician sus imágenes. Es difícil dar cuenta de la génesis de cada obra y de las referencias que la atraviesan. El porno-berreta que Guzmán propone en uno de los videos de la exhibición se pasa de infantil y se extiende demasiado en un personaje que bordea el esoterismo típico de un chico que se está investigando a sí mismo y los lugares de enunciación que pueda proponer su cuerpo. De su cuerpo deriva la imagen fotográfica, la imagen en movimiento, ciertos objetos preciosistas que funcionan de manera hermética, se carcomen a sí mismos y no llegan a contarnos mucho.

Comerme los ojos de los otros tiene un punto memorable entre tantas imágenes fetichistas: un video llamado “Dios Ano”, que propone una ilusión óptica entre una boca comiendo un carozo y un ano que se expande. El momento en que la imagen se tuerce un poco para dar cuenta de su carácter mentiroso sirve como refresco ante tantos estatutos de verdad que se ven en el resto de las obras.

La noche se termina y así la paciencia, el show de Naomi Small no dejó mucho lugar al asombro ni a lo memorable. Un playback de mala calidad sobre una canción que nada tenía que ver con ella convierte la magia de la trasformación en una formula explícita, una formula parecida a la de Mauro Guzmán. Todos los ingredientes conocidos para desarrollar la épica gay. Es curioso que ambos performers no piensen en otras resoluciones para con los elementos que se agotaron de relatar siempre la misma historia de la cultura homosexual. Es problemático cuando las imágenes pretenden más de lo pueden tensionar. ¿Será el transformismo una cristalización de sentido más que una apertura? Los chicos siguen caminando, deciden pasar por un local de comida, los chupines ya no están tan ajustados. El frío cobra protagonismo en una noche que no tiene nada de especial.

 

Mauro Guzmán, Comerme los ojos de los otros, Henrique Faria, Buenos Aires, 5 de abril – 10 de mayo de 2017.

ARTE

Nicolás Mastracchio en Mite

Juan Tessi

La agenda porteña arranca frenética hacia fines de abril. Las galerías anuncian su programación más o menos en esa fecha y el ritmo va in crescendo hasta la feria de arte de fines de mayo. … leer más

ARTE

Objeto móvil recomendado a las familias

Sebastián Desbats

El fracaso como un riesgo necesario cuando se quiere ser vanguardia quedó inscripto en la trepidante aparición del Grupo Orión en 1939. Como una encrucijada aurática —aquí y ahora—, su lejanía se hizo presente … leer más

ARTE

Todas las ideas con las que me he acostado

Manuel Molina

Leticia Obeid

Todas las ideas con las que me he acostado es un potente conjunto de obras que se autodefinen como citas pero son mucho más que eso. Empezando con una copia mimética de la carpa … leer más

ARTE

Glusberg

Federico Baeza

Su barbada figura se retuerce hasta lo indiscernible. Comienza a multiplicarse, vira hacia un naranja intenso mientras un naciente plano azul sideral lo acecha y hace implosionar toda la imagen en una trama caleidoscópica … leer más

ARTE

La evaporación del encanto

Nani Lamarque

Mario Scorzelli

Estamos atravesados por un relato que no es sólo una pesada herencia, sino una fuerza telúrica con la forma de un hiperobjeto que no podemos aprehender y del que sólo somos capaces de percibir algunos fragmentos … leer más

ARTE

Patricia

Gabriel Chaile

Martín Legón

En algún momento no muy lejano, la nueva gestión del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires deberá recibir un reconocimiento sincero por parte de la escena porteña; indiscutiblemente, en estos años han pasado … leer más

ARTE

Liliana Maresca: fotoperformance, registros y homenajes

Francisco Lemus

Dos momentos extremos se presentan en la trayectoria de Liliana Maresca (1951-1994). El primero fue la huida de la vida conyugal burguesa, constituida por un marido profesional y su hija en un hogar de … leer más

ARTE

Pepsi

Claudia del Río

Nancy Rojas

Pepsi, la exposición reciente de Claudia del Río en la galería Diego Obligado de Rosario, se despliega como una instalación, o más bien como una suma de impresiones sucesivas. La muestra es, por un … leer más

ARTE

Decomiso

Faivovich & Goldberg

Graciela Speranza

Asociados por un “&” como Gilbert & George o el rythm & blues, Faivovich & Goldberg llevan más de una década sondeando el misterio de una lluvia de meteoritos que aterrizó hace 4.000 años … leer más

ARTE

Ojo

Marcia Schvartz

Francisco Lemus

Las obras de Marcia Schvartz funcionan como una montaña rusa que nos pasea por los sentimientos de una nación y los de la intimidad y, sobre todo, nos sume en la tensión que surge … leer más

ver más de ARTE