CINE y TV

El cielo del Centauro

Hugo Santiago

Federico Romani

El cine de Hugo Santiago es fantástico (en el sentido fantastique del término) pero —como en los casos igualmente desconcertantes de Chris Marker o Alain Robbe-Grillet— su único efecto especial es el verosímil. Santiago ha logrado, con el correr de los años, borrar su lugar de origen en el mundo, moverlo de la posición lastimera del duelo e instalar allí la memoria de lo que ese lugar alguna vez supo, pudo o no quiso ser. Este gesto estoico y definitivo —coordenada de un enmarañamiento de orígenes tan diversos como el tango de vanguardia, el film noir, la fotonovela y el barroco criollo de boutique— supone una naturaleza difusa para sus imágenes y una cartografía mental móvil que depende de los afiches de la memoria individual. El cielo del Centauro no completa “oficialmente” una trilogía junto con los dos clásicos insoslayables de Santiago (Invasión y Las veredas de Saturno), pero se inscribe en la literalidad de su leyenda y entra y sale de sus volúmenes como parte del mismo teorema matemático/cinematográfico: disipar obviedades y generalidades para acentuar ideas concretas, marcar una posición ideológica para salir a tiempo de la queja nostálgica planteada “desde lejos” (geográficamente hablando) y politizar con imágenes para demoler el cenotafio tranquilizador de las conciencias. La nacionalidad es siempre un fallo de la memoria para Santiago, el objeto de una tensión colectiva desplazada entre los ejes del exilio y la ciencia ficción biográfica. Aquilea, esa Buenos Aires “paralela”, demandó en su momento una fe blanchotiana en la perspectiva y la distancia entendidas como sensación de espacio o —lo que es lo mismo— el consentimiento incrédulo en un pase de magia que burlaba la estética realista y ofrecía, en su lugar, una fe ardiente en el drama emotivo de una arquitectura falseada. En el terreno emocionalmente inestable del que ha mudado de patria, lo que queda es la complicidad entre la memoria cinéfila y las sensaciones trabadas en el pasado de un archivo histórico y sentimental cuyos negativos han desaparecido. En Las veredas de Saturno, imágenes documentales de la violencia política de los setenta redactaban el informe de situación de Aquilea, que no era Argentina pero se le parecía demasiado. Ambientada en 1986, la película volvía al golpe militar de la década anterior, así como en 1969 Invasión se permitía otro tipo de cronología caprichosa (la de 1957) para señalar el motivo exilio/resistencia como ensayo de una enfermedad infecciosa que, en el cine de Santiago, siempre se ensaña con el sistema nervioso del espacio y el tiempo. En El cielo del Centauro, el tilde geométrico característico del director impone nuevamente la presencia plena del paisaje urbano: un ingeniero francés baja del barco que llega a Buenos Aires para entregarle un paquete a un hombre llamado Víctor Zagros, amigo de su padre, y los espacios públicos y privados de esa búsqueda se nos vuelven a mostrar a través de una distorsión ceremoniosa del ritmo y la conciencia, que impregna ese mundo con la mirada decolorada del forastero y lo tornea con el déjà vu emocional del que ha regresado sin irse nunca del todo, fantasma cargado con una herencia que debe aprender a leer en el transcurso de unas pocas, no tan transparentes horas. Como los vanguardistas de ayer —que son los clásicos que nos quedan—, el cineasta fundamental que es Hugo Santiago (quien supo ser tan secreto como ahora imprescindible) agrega un nuevo nivel a su utopía manierista de precisa causalidad: retirarse hacia el centro de su propio misterio creador, metiendo un cine único entre los universos de Borges/Bioy y Saer (cofundadores de Aquilea), o lo que es lo mismo, apropiándose de una tradición sin tiempo ni fronteras por la que hacer correr el fluir mismo de toda una vida atrapada en vagos instantes de una intensidad cinematográfica abrumadora.

 

El cielo del Centauro (Argentina/Francia, 2015), guión de Hugo Santiago y Mariano Llinás, dirección de Hugo Santiago, 93 minutos.

CINE y TV

El seductor

Sofia Coppola

Federico Romani

El original de Don Siegel estuvo siempre más cerca de ser un film de culto que un verdadero clásico, quizás por lo (supuestamente) concentrado de su raíz machista/reaccionaria. El contexto político y cultural posterior … leer más

CINE y TV

Un bello sol interior

Claire Denis

Federico Romani

Casi todas las reseñas del último film de Claire Denis coinciden en que poco o nada de los Fragmentos de un discurso amoroso de Barthes quedó en él, una afirmación que podría pasar por … leer más

CINE y TV

Zama

Lucrecia Martel

Federico Romani

Hay una escena recurrente en el cine de Lucrecia Martel. Un grupo de mujeres susurran, hablan, cuchichean entre ellas, mientras alguien, otro (el espectador, casi siempre) las espía, las escucha, las acecha en silencio. … leer más

CINE y TV

Alanis

Anahí Berneri

Martín Miguel Pereira

Alanis recorre la calle con su hijo en busca de un lugar donde pasar la noche. Pasa frente a un hotel alojamiento en el que el plano se detiene. Corte a Alanis con su … leer más

CINE y TV

Temporada de caza

Natalia Garagiola

Martín Miguel Pereira

La madre de Nahuel acaba de morir, no lo vemos pero lo sabemos. Él estudia en un colegio privado, juega al rugby, tiene un padrastro que lo quiere como a un hijo y disfruta … leer más

CINE y TV

Atómica

David Leitch

Federico Romani

¿Se puede hacer una película “bailable”? Al margen de su estupendo soundtrack, Atómica es un film preocupado por el movimiento, no en el sentido de marear al espectador con la acción física, sino en … leer más

CINE y TV

Hermia y Helena

Matías Piñeiro

Florencia Romano

Hermia y Helena, la última película shakespeareana de Matías Piñeiro, comienza extraoficialmente con un tráiler en el que la voz de Camila (Agustina Muñoz) narra todos los acontecimientos que se sucederán en el film. … leer más

CINE y TV

Cuaderno de los sesenta

Jonas Mekas

Federico Romani

Como bien señala Marcos Ordoñez en un notable artículo para la revista Co & Co (uno de esos elementos invalorables de la época pre-Internet), el New American Cinema es anterior a las “nuevas olas … leer más

CINE y TV

Dunkerque

Christopher Nolan

Nicolás Cabral

El trabajo cinematográfico de Christopher Nolan podría ser definido como bergsoniano; los suyos son relatos sobre la duración, es decir, sobre el tiempo como experiencia subjetiva: en Memento (2000), el recurso es la pérdida de la … leer más

CINE y TV

Paterson

Jim Jarmusch

Laura Pardo

Un espejo que devuelve la imagen, o un juego de dobles, es el eje que vertebra Paterson, la nueva cinta de Jim Jarmusch, inspirada en el célebre poema homónimo de William Carlos Williams. Que la … leer más

ver más de CINE y TV