LITERATURA ARGENTINA

Cómo me convertí en robot

David Nahón

Fernanda Mugica

El título de este libro de David Nahón ―Cómo me convertí en robot— está escrito con tinta azul y letra pixelada en las hojas gruesas que componen la colección Herramientas de la editorial Desde un Tacho. Rodeado de Ascii Art, es un título que se enfoca en un modo de estar en el mundo, al mismo tiempo que esconde una pregunta. Como el arte ―y como el amor―, convertirse en robot no es para cualquiera: requiere un tiempo, una demora, un trabajo, uno y múltiples cuestionamientos. Esa es la dificultad que va a asumir la voz de Nahón en esta serie de veinticinco pasajes que se articulan entre el ensayo y la prosa poética. La paradoja va a funcionar como uno de sus dispositivos preferidos: va a encontrar cierta revelación ―además de algo del orden de lo que se niega y de lo que se afirma― en descubrir que, a los tres días de muerto nuestro cuerpo, las enzimas que servían para digerir los alimentos terminan por consumirlo. O en pensar la muerte como “la declaración más formidable de que algo estuvo vivo”. Destellos de lucidez como estos van a ser catalizadores de la materia con que Nahón trabaja y van a alimentar su paradoja esencial: convertirse en robot es, en su escritura, hablar desde y sobre una naturaleza demasiado humana.

Nuestro psiquismo, nuestras emociones, nuestros recuerdos, nuestros genes o el origen de nuestra tristeza son sólo algunos de los temas sobre los que Nahón indaga. Y lo hace desde un “nosotros” que nos obliga a preguntarnos si convertirse en robot no será, en realidad, asumir una inteligencia colectiva, más que una inteligencia artificial: la inteligencia de ser conscientes de todo lo que tenemos en común, de todo aquello que nos excede y, al mismo tiempo, nos constituye como individuos. Entre el lenguaje del psicoanálisis y la crítica de arte, entre el tono enciclopédico y el poético, Nahón habla de lo más singular de nuestra especie. Moviliza e invita a pensar. Se permite trasladar una escala que mide el impacto en la tierra de todo lo que vive en el espacio al efecto que produce el encuentro entre personas. O poner a dialogar las formas de vincularse de ciertos peces con el de la herbácea perenne Chlorophytum comosum, para que hablen por sí solas. Muestra sin decir, porque sabe que el lector de sus textos también es humano, o un robot que ―después de mucho trabajo― es capaz de afirmar que “Las cosas se caen, las personas se van. Quedamos nosotros soltando o sosteniendo esos derrumbes”.

Si por momentos sus textos son oscuros, porque ―dice― “ya asimilamos mucho de la vida, es hora de empezar a aprender de la muerte”, siempre nos interpela desde la búsqueda: nos invita a hacer, a escribir, a estar unidos. “Incluso si”, “a pesar de”, “aun así”: sus textos están repletos de concesiones, porque en ese espacio encuentra la lucidez, como “el único relámpago de grandeza en la existencia de ese hombre que sabe que va a morir y ―sin embargo― sigue viviendo”. Por supuesto que, más allá de la apuesta por el encuentro con el otro, convertirse en robot también es un proceso individual: “quiero que exista una emoción nueva”, nos dice una voz que descubre en el deseo la única vía posible. Porque para Nahón, una obra de arte “funciona” cuando produce, en un sistema de generalidades, algo nuevo, una información que desorienta. En este sentido, sus textos son singulares porque desestabilizan, porque construyen a partir del deseo, porque cuestionan el modo en que solemos estar dormidos, tratando de emular lo que funciona en lugar de pensar ideas. Cuando terminamos el libro, acariciamos la textura del papel, nos alegramos con su consistencia ―como la de algunos cuadernos que preferíamos cuando íbamos a la escuela―, sólo que ahora nos permitimos desearla, con la seguridad de que también pudimos apreciar sus finezas.

 

David Nahón, Cómo me convertí en robot, Desde un Tacho, 2016, 48 págs.

LITERATURA ARGENTINA

El gigante de tinta

Silvio Mattoni

Marcelo D. Díaz

En El gigante de tinta se recupera la pregunta por la relación entre hablar y cantar. Los poemas son piezas musicales que retoman la voz del poeta y la desplazan a un territorio borroso … leer más

LITERATURA ARGENTINA

El regreso

Ezequiel Alemian

Raúl A. Cuello

En una de las interminables “notas-recuerdo”, el relator de Suicidio (2017) de Édouard Levé menciona que a su amigo le hubiese gustado ser un “autor de larga resonancia, de gestos hechos en unos minutos”, … leer más

LITERATURA ARGENTINA

En cualquier lado

Pablo Katchadjian

Ariel Pavón

Los ilusionistas tienen un número acotado de posibilidades. Entre ellas, hacer aparecer o desaparecer cosas. El talento está en su capacidad de renovar el truco, de darle formas nuevas, de dotarlas de personalidad. Pablo … leer más

LITERATURA ARGENTINA

Los cuadernos de Mishima

Marcelo D. Díaz

Fernanda Mugica

¿Puede un poema escribirse desde el futuro? Sí, responde Marcelo D. Díaz en Los cuadernos de Mishima. Afirma y repregunta: “Así ¿ves?, como si quisiera asegurarse que del otro lado —en ese otro tiempo— … leer más

LITERATURA ARGENTINA

Pyongyang

Hernán Vanoli

Pablo Potenza

Quien lea la obra de Hernán Vanoli puede llegar a esta conclusión: su autor no le saca el cuerpo al desafío que implica hablar de la actualidad. Como si surfeara la ola del tiempo, … leer más

LITERATURA ARGENTINA

Bichos

Ezequiel Zaidenwerg / Mirta Rosenberg / Valentina Rebasa / Miguel Balaguer

Gabriel Caldirola

Bichos es más que un insectario. Es, primero, un diálogo poético entre Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981) y Mirta Rosenberg (Rosario, 1951) urdido en torno a doce especímenes (trece, en realidad) que encarnan atributos … leer más

LITERATURA ARGENTINA

La Historia

Martín Caparrós

Christian Snoey

Tratar de captar todo aquello que subyace a La Historia parece una labor tan ambiciosa como la propia novela, que entrega uno o varios mundos enteros. Sin embargo, me aventuro a proponer que es … leer más

LITERATURA ARGENTINA

La extraña trayectoria de la luz

Jorge Fondebrider

Raúl A. Cuello

Existe un modelo de cuatro dimensiones que permite explicar los fenómenos del universo: así, por ejemplo, podemos alcanzar a registrar las propiedades anisotrópicas de la materia o, con mejor suerte, elucubrar sobre los derroteros … leer más

LITERATURA ARGENTINA

Las malas lenguas

Alejandro López

Gerardo Tipitto

Desde el collage que ilustra la tapa, diseño de Nacho Jankowski sobre una obra del propio López, al collage interior de formas, materiales, voces y géneros que le dan espesor al relato, uno tiende … leer más

LITERATURA ARGENTINA

Estrellas y Trotyl

Blanca Lema

Marcelo D. Díaz

Una voz lírica mantiene una suerte de correlato entre los pensamientos y las emociones en los versos de Blanca Lema. La sensibilidad es un territorio muy privado, en este caso lleno de preguntas que … leer más

ver más de LITERATURA ARGENTINA