OTRAS LITERATURAS

Esto no es una novela

David Markson

Federico Romani

Las novelas de David Markson provocan extrañas situaciones de lectura, no sólo porque marcan un ritmo especial de acercamiento –su arte de la cita y el aforismo articula un fraseo rasante y seco, como si lo que llegara a nosotros fueran los restos de textos más amplios o complejos–, sino porque repiensan en el mismo acto los límites y alcances de la posición del lector. La resistencia a la trama y la política del epitafio –cada una de las brevísimas líneas del texto supone el lenguaje como un objeto mortuorio hecho para despedirse del mundo– tienen la belleza de una elegía por la novela, la teoría y la crítica, todo junto y no necesariamente en ese orden. La pregunta inicial “¿Cuántos libros leyó Markson?” –primera parada en el circuito de asombro al que lleva la proliferación inagotable de referencias que aparece en sus novelas– cede rápidamente su lugar a la más compleja “¿De qué manera los leyó?”, para finalmente derivar en una especie de perplejidad ciertamente incómoda que podría resumirse de la siguiente manera: “¿Qué estaba pensando o buscando cuando los leyó?”. Intuitivo y desesperante, el proyecto narrativo que Markson encaró hacia el final de su vida de escritor resulta en el progresivo alumbramiento de una trayectoria psicológica, en la que cabe suponer que el autor no haya entendido la lectura como una actividad enteramente placentera sino como una especie de terapia de shock. Markson vivía en un apartamento repleto de libros apilados desde el piso hasta el techo y vagaba por las librerías de Manhattan revisando las últimas páginas de las biografías de artistas famosos sólo para interesarse por las circunstancias de su muerte. Estos detalles de su vida personal pueden resultar anecdóticos, pero enseñar ese recorrido de lecturas y sus circunstancias al mismo tiempo que se oscurecen sus huellas implica otorgar a ese proyecto la estructura misma del suicidio, práctica esta última con la que no casualmente parece obsesionado el autor. La concepción de la literatura como una reserva caótica de recursos, una zona devastada proclive a las asociaciones inesperadas y las vinculaciones inconcebibles en lo real, no necesariamente dominada, es lo que conecta a Markson con la compleja modernidad literaria en la que abundan y chisporrotean los cortocircuitos entre literatura y crisis mental, aquello que lo transforma en el producto final y perfectamente acabado de esa variación clínica: el legómano atrapado en un universo paralelo y en sombras, cuyas notas y subrayados, puestos en conjunto y (des)ordenados adquieren, en un instante preciso de lectura, un sentido nuevo, extremo y desesperado.

 

David Markson, Esto no es una novela, traducción de Laura Wittner, La Bestia Equilátera, 2013, 214 págs.

OTRAS LITERATURAS

Los días de Jesús en la escuela

J.M. Coetzee

Juan F. Comperatore

Luego de algunos elogios dubitativos y la parva de críticas no menos erráticas con las que fue recibida su novela anterior, J.M. Coetzee vuelve al ruedo y ofrece la segunda parte de un proyecto … leer más

OTRAS LITERATURAS

Todos los cuentos

Raymond Carver

Inés Arteta

Con este título, Anagrama ha reunido en un solo volumen la obra narrativa de Raymond Carver: ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?, De qué hablamos cuando hablamos de amor, Catedral, Tres rosas … leer más

OTRAS LITERATURAS

Dios lo bendiga, señor Rosewater

Kurt Vonnegut

Marcos Crotto

Kurt Vonnegut maneja como nadie la tendencia del ser humano a desatar desastres colectivos, sea por impericia, maldad, instinto o mera estupidez. Sus novelas han recorrido la Segunda Guerra Mundial, el Holocausto, las religiones … leer más

OTRAS LITERATURAS

Babilonia

Yasmina Reza

Manuel Crespo

Durante sus primeras setenta u ochenta páginas, Babilonia es una novela sobre fotografías. La narradora, Elisabeth, salta de una a otra imagen con la desesperación de no poder descifrar lo que ellas esconden o … leer más

OTRAS LITERATURAS

La maldición de Lono

Hunter S. Thompson

Federico Romani

En 1980, Hunter S. Thompson recibe la propuesta de una revista deportiva semidesconocida llamada Running para cubrir en Hawái la maratón de Honolulú (el “superbowl de las maratones”, como se la conoce en el … leer más

OTRAS LITERATURAS

Sanatorio La Clepsidra

Bruno Schulz

Juan F. Comperatore

Las ficciones de Bruno Schulz son piezas repletas de bifurcaciones y desvíos. Más aún: espacios para el despliegue de aquellos acontecimientos que el tiempo no logra abarcar. Concretamente, son piezas en las que un … leer más

OTRAS LITERATURAS

Toda la verdad

Mike Tyson

Vicente Montañés

“A veces me odio. Nunca quise ser ‘Iron’ Mike”, ha dicho Mike Tyson. André Agassi dijo algo parecido. ¿El deporte de élite no lleva a la felicidad? Este libro narra la agitada vida de … leer más

OTRAS LITERATURAS

Brújula

Mathias Enard

Raúl A. Cuello

  En Brújula, el profesor de árabe Mathias Enard se disfraza de Franz Ritter, un musicólogo de origen austríaco que propone la empresa —un tanto ambiciosa— de abarcar el mundo con palabras. Porque ante … leer más

OTRAS LITERATURAS

La vegetariana

Han Kang

Jorge Carrión

La protagonista de esta novela inquietante y magistral, que ganó el Man Booker International del año pasado, decide dejar de comer carne a causa de las pesadillas que sufre cada noche. Esa decisión incendia … leer más

OTRAS LITERATURAS

Según venga el juego

Joan Didion

Inés Arteta

“Quizás tuviera todos los ases para ganar, pero ¿a qué jugaba?”, se pregunta Maria Wyeth, la protagonista de Según venga el juego, la novela de Joan Didion (Sacramento, 1934) erigida con un soberbio pesimismo, … leer más

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