OTRAS LITERATURAS

Mi perdición

Alfred Hayes

Carlos Sampayo

El título enuncia la pesadilla de Asher, el protagonista de esta novela; también la del lector. Asher cuenta la escala descendente de una humillación cuyo testigo es el espejo. Narra, pero lo importante no es la peripecia –una sucesión de hechos tan banal como la vida de cualquiera que haya entrado en declive–; lo cardinal es el modo en que lo comparte con quien lee, invitándolo no sólo a su debacle, sino estableciendo un lenguaje no lineal, y aquí encontramos la originalidad de su confesión, que es más una reflexión gritada o susurrada frente al mencionado espejo, mejor si es el del cuarto de baño, que devuelve aquí una imagen arquetípica. No nos gusta vernos como nos verían desde el ángulo del desprecio, preferimos la compasión, parece decir Asher sin animarse a formularlo, porque hay en él un pudor recóndito, un rescoldo del fuego que inexorablemente perderá en esa contienda inevitable contra el tiempo que es la vida después de que la conciencia de la muerte se transforma en una espera. Asher pone, como quien dice, la cabeza en el soporte de la guillotina, acaso para acelerar lo inevitable; y el arma es un joven pariente inescrupuloso y su bella e inconsistente novia. Michael, el pariente, un tramposo que no elude decir siempre la verdad aunque mienta, cae sobre la debilidad de Asher como el filo de la máquina de matar, dándose forma como uno de esos raros personajes que producen repulsión auténtica, más allá del libro. Aurora, la muchacha, su aliada esclava, bella y desesperada, es la mujer de los sueños que no se cumplen; su informidad restituye en Asher las congojas que quiere olvidar. A la vez quiere recuperar su pasado, e intenta hacerlo en Nueva York, donde contrata a Michael como acompañante de paseos. Asher es un hombre para quien los trabajos desaparecieron poco a poco, cuyo teléfono dejó de llamar, un hombre, al fin, que ha visto a su mujer en brazos de otro. Una persona de más de cincuenta años, guionista de cine, que acepta lo que le ocurre pero no puede creerlo. Con este material, Hayes construye una novela inquietante y alcanza niveles de excelencia que –aun sin la perfección de Los enamorados, su obra maestra– podemos situar entre los grandes momentos de la literatura estadounidense de la segunda mitad del siglo XX.

Alfred Hayes nació en Inglaterra en 1911, pero vivió en Estados Unidos desde la infancia. Después de la Segunda Guerra Mundial trabajó en Italia, donde colaboró como guionista con Roberto Rosellini y Vittorio De Sica. Sus novelas y relatos cortos son resumen de las cualidades de una narrativa estadounidense contemporánea: concisión formal, control de la melancolía, economía léxica y convicción. Un escritor eminente.

 

Alfred Hayes, Mi perdición, traducción de Martín Schifino, La Bestia Equilátera, 192 págs.

OTRAS LITERATURAS

Una pizca de maldad

Ah Yi

Juan F. Comperatore

Se podría arriesgar sin temor a equivocarse la opinión de que el aburrimiento es algo elidido en la vida del sujeto contemporáneo; la parafernalia disponible de dispositivos de inducción y encauzamiento del deseo parece … leer más

OTRAS LITERATURAS

Highlife

Leye Adenle

Raúl A. Cuello

Easy Motion Tourist es —además del título original del libro de Adenle— un tema del intérprete nigeriano King Sunny Adé. Su estilo musical ha sabido fusionar ritmos tradicionales de distintas latitudes africanas: así, el … leer más

OTRAS LITERATURAS

En las alturas

Thomas Bernhard

Demian Paredes

Escrita en 1959 (y publicada treinta años después), En las alturas ya contiene todo lo que caracterizará —en formas y en temas— la obra narrativa de Thomas Bernhard: el odio y desprecio a las … leer más

OTRAS LITERATURAS

El oficio

Sergéi Dovlátov

Manuel Crespo

Complemento vivencial de La Reserva Nacional Pushkin, novela que Añosluz publicó el año pasado, El oficio retoma la huella temática que marcó la vida y la obra de Sergei Dovlátov: el lamento cáustico e … leer más

OTRAS LITERATURAS

Noche caliente

Lee Child

Javier Mattio

Nómade e imperturbable, militar y detective, héroe y asesino, criatura de culto y best seller: Jack Reacher es mucho más que las películas con Tom Cruise —una buena, la otra mala— que lo dieron … leer más

OTRAS LITERATURAS

Variaciones postales

Kazimierz Brandys

Marcos Crotto

Una de las últimas ofertas del menú de terapias alternativas para enfrentar desequilibrios de la cabeza son las “constelaciones”. Aparentemente, cargamos con los traumas y silencios de nuestros antepasados, que barrenan por la sangre, … leer más

OTRAS LITERATURAS

La galaxia caníbal

Cynthia Ozick

Juan F. Comperatore

La literatura de Cynthia Ozick (Nueva York, 1928) es un muestrario de erudición mordaz, irónica, de humor satírico; su escritura, robusta, acerada, es sobre todo un surtidor de metáforas de una singularidad y precisión … leer más

OTRAS LITERATURAS

La caja de los deseos

Sylvia Plath

Federico Romani

Tal como señala su ex pareja Ted Hughes en el epílogo de esta compilación, el legado en prosa de Sylvia Plath permaneció mayormente inédito luego de su traumática muerte, acaso para no distorsionar o … leer más

OTRAS LITERATURAS

Confabulaciones

John Berger

Javier Mattio

En unas pocas líneas, la escritura se muestra en su dimensión más literaria y literal, más maravillosa y enigmática, más pura y evidente. El deslumbramiento ocurre con las entradas sólo en apariencia dispersas que … leer más

OTRAS LITERATURAS

El vendido

Paul Beatty

Kit Maude

Una de las vetas más ricas, sabias y entretenidas de la literatura norteamericana es también probablemente la más trágica (el hecho de que haya competencia para este título es más trágico todavía): la tradición … leer más

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