OTRAS LITERATURAS

Tener

Robin Myers

Silvio Mattoni

La autora de Tener, curiosamente, es una joven poeta norteamericana que ha publicado sus tres libros traducidos al español, todos en ediciones bilingües donde se puede apreciar una impresionante técnica comunicativa: su inglés de versos casi siempre breves, sentenciosos, da la sensación de algo vivo. Y precisamente este libro parece contar una vida. La convención del género suele atribuir el yo de los poemas a la figura del autor, pero en este caso, tal vez, la abundancia de historias, las conclusiones, los ocasionales momentos en los que se destacan adjetivos o participios masculinos para la primera persona (sobre todo en la traducción) harían pensar en una vida que viene de otra parte, una vida escuchada o imaginada.

El libro empieza, como en el relato del origen de alguien, con un poema sobre el nacimiento, que es un recuerdo imposible. Quien habla tiene la certeza de haber nacido, pero el recuerdo se detiene en lo único posible: haber empezado a hablar acerca de las sensaciones de una infancia. Y en ese abrir y cerrar de ojos de la memoria, aparecen los poemas más brillantes del libro. Ninguno tiene título, así que el primer verso se convierte en uno, como el que empieza: “Habré tenido siete, tal vez ocho”, donde un niño despierta en medio de la noche, o en la primera parte de la noche, en esos países en que los chicos se acuestan demasiado temprano y los padres cenan solos. El niño “había soñado que ellos se morían”, pero los encuentra comiendo, susurrando, a la luz de una vela. La madre lo recibe y lo abraza, adivina su inquietud, el sueño que le pesó tanto que lo despertó. ¿Qué es la muerte a los siete años, si no la ausencia de cuidado, de los padres? Pero entonces el poema da un giro extraordinario: el chico no se anima a decirles que los soñó ausentes y les dice a sus padres que había soñado su propia muerte. No soporta la crueldad del sueño que tuvo, del sueño que él hizo, y se pone en el lugar de la víctima: “estaba enamorado del consuelo que buscaba, y tenía la suerte / de recibirlo”. Lo que entonces descubre es que la ausencia tiene dos lados: si él muere, sus padres seguirán en otro lado; si ellos mueren, como en el sueño, él tendrá que vivir en la desesperación. El final del poema merece transcribirse: “Me acuerdo que les pregunté, llorando, / Si yo me muero, ¿ustedes igual van a estar bien? / Y mi madre lloró también, y dijo, / Sí, se nos rompería el corazón / pero estaríamos bien. / No me acuerdo de haber vuelto a dormir”.

En otra edad, quien habla en el libro parece anotar lo que ve, intenta escribirlo todo en un registro, en un poema, pero el todo, enumeración infinita, resulta al final agobiante; lo que se escucha, lo que se lee, lo que se sufre y lo que no se entiende, “todo es un catálogo de mierda”; y sin embargo, el amigo que sonríe en un jardín responde con la palabra “todo”, con su ilusión de unidad. La vida también parece una enumeración sin demasiados límites, o sea falta de sentido, pero en los recuerdos o en las frases, en los poemas finalmente, se ven partes de su unidad inaccesible. Algo que se vio y quedó grabado, o la huella de una conversación, pudieron ser ese instante de continuidad en la discontinuidad de las cosas y los años, en medio de lo discontinuo, como redención del fragmento. Las palabras discontinuas tienen ese poder, de iluminación o de ilusión, para que los poemas den la impresión de algo vivido. En uno de sus varios momentos de sabiduría, por así decir, Myers anota: “Todo lo que decimos nos dice volvé / a mí”. E incluso algún poema sabio, que parece estar al final de la vida, cuando las partes cobran sentido porque se acerca el término de toda serie, y hasta el azar de los acontecimientos parece un destino, le da consejos a la joven poeta de menos de treinta años que está escribiendo el libro: “Incluso para vos, por más joven / que seas, / todo lo que viviste hasta el momento / ya es tu vida / entera, contenida”.

Como se habrá visto, la traducción al castellano argentino de Ezequiel Zaidenwerg nos acerca aún más a la transparencia y a la eficacia de Robin Myers, una gran poeta argentina, podemos inventar, a la que se le ocurrió la extravagancia de nacer lejos y escribir en inglés.

 

Robin Myers, Tener, traducción de Ezequiel Zaidenwerg, Audisea, 2017, 78 págs.

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Las lágrimas

Pascal Quignard

Raúl A. Cuello

En una entrevista realizada hace unos años, Pascal Quignard (Verneuil-sur-Avre, 1948) advertía sobre lo que puede pasarle a quien decida abocarse a la lectura: “Aquel que toma un libro se expone al riesgo de … leer más

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Suicidio

Édouard Levé

Raúl A. Cuello

Hace un tiempo asistí a una instalación en la que el artista representaba su propio funeral. Había hecho llegar una bonita tarjeta en la que se citaba a sus amigos y a unos pocos … leer más

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El otro lado

Alfred Kubin

Juan F. Comperatore

Escrita en doce semanas en medio de la parálisis creativa que sobrevino a la muerte de su padre, El otro lado (1909), única novela del dibujante austríaco Alfred Kubin, comparte ciertos tópicos de la … leer más

OTRAS LITERATURAS

Aprender a dormir

John Burnside

Silvio Mattoni

No es lo más usual que en un libro de traducciones, aunque sea bilingüe, se publiquen textos aún inéditos en su lugar de origen, pero es el caso de Aprender a dormir del poeta … leer más

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Once tipos de soledad

Richard Yates

Manuel Crespo

Aunque no sorprenda, aunque el lector más o menos entrenado reconozca el molde desde la primera página y sepa de antemano mucho de lo que el libro va a contarle, siempre parece haber lugar … leer más

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Murciélagos al atardecer

Xi Chuan

Marcelo Cohen

Xi Chuan se mueve por la China de nuestro tiempo con un carrito aviado de tradiciones de la época de los Reinos Combatientes, clásicos de todo lugar y vanguardias occidentales; la poesía que hace … leer más

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Manifiesto incierto 1 y 2

Frédéric Pajak

José Ignacio González

En la época en que Walter Benjamin ensayaba su Libro de los pasajes en la capital francesa —que era entonces la capital del mundo y la capital del siglo— acumulando textos e imágenes en … leer más

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El reloj de sol

Shirley Jackson

Kit Maude

¿Llegará el día en que las reevaluaciones literarias ya no sean necesarias? ¿En que sepamos juzgar acertadamente el valor de una obra en el momento en que se publica? Espero que no. Uno de … leer más

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Los chicos salvajes

William S. Burroughs

Juan F. Comperatore

Agotado el caótico material que venía usufructuando desde su no menos caótica estadía en Tánger, William S. Burroughs se topó con la necesidad de inventar (o, lo que es lo mismo en este caso: … leer más

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Crónica de mi familia

Vasco Pratolini

Inés Arteta

La editorial Tusquets acaba de lanzar la colección Rara Avis, dirigida por Juan Forn y orientada a títulos difíciles de etiquetar en un género, a joyas literarias olvidadas, como es el caso de Crónica … leer más

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