Obrador

Lorena Fernández

Mariana Lerner

A propósito de la reseña de Federico Reggiani sobre “¡Marc!”, de Osvaldo Lamborghini y Gustavo Trigo

La nota de Federico Reggiani en torno a la publicación de ¡Marc! (historietas de Lamborghini y Trigo) es al mismo tiempo audaz y desinformada. Audaz: porque habla de cierta “ceguera” fundando esa no videncia en que, además de Novelas y cuentos y Poemas, no se publicó un volumen de historietas, lo cual podría rozar a César Aira, gracias a quien todos leímos a Osvaldo Lamborghini. Y desinformada: las historietas estaban dispersas, había que buscarlas. Yo las encontré, creo, casi todas. De hecho, esta edición es asaz incompleta.
Adicionalmente, estos muchachitos marplatenses no son campeones de la buena fe.

Para terminar: la edición no es “muy cuidada”, como dice el buen Reggiani, al contrario, es pésima. Haberla hecho en formato 20 x 14 reduce el tamaño de los cuadros (que en su mayoría salieron en formato 20 x 28). La “restauración gráfica”, por fin, es amateur y descuidada.
Saludos cordiales

Ricardo Strafacce, 9 de agosto de 2013

 

Estimado Ricardo:

Me cuesta un poco intervenir en una polémica (aún en una polémica modesta como la que nos ocupa) cuando no entiendo del todo los cuestionamientos.

Cuando hablé de ceguera, pensaba en Sudamericana, no en César Aira (aunque, de haber sido Aira el que “no vio” las historietas, ¿cuál sería el problema? Los escritores que admiramos no tienen el don de la infalibilidad).

No encuentro muchas otras razones para explicar por qué Sudamericana no editó ¡Marc! como parte del canon de Lamborghini, salvo la incomodidad que todavía produce la historieta entre los editores de literatura. La existencia de ¡Marc! es muy conocida desde hace décadas (aparece nombrada y celebrada en la Historia de la historieta argentina de Trillo y Saccomano de 1982): no se trata de un hallazgo tan sorprendente como el de tantos otros textos de Lamborghini recuperados en Novelas y cuentos, en Poemas, en Tadeys y en su biografía.

Sí resultan un hallazgo el resto de las historietas que O.L. publicó en las revistas de Record: si se me disculpa el impudor de autocitarme, recuerdo que las celebré hace cuatro años en Hablando del Asunto. (De paso, entre los comentarios a ese artículo un lector que no conozco habla de una historieta publicada en Tit Bits, que no he tenido la paciencia de rastrear: ojalá exista).

Así que no me parece que haya estado desinformado –una de mis fuentes fue Ricardo Strafacce– y sigo pensando que hubo una ceguera editorial que hizo que Sudamericana entregara las historietas de Lamborghini a una pequeña editorial de Mar del Plata.

En cuanto a la edición en sí: coincido en que hubieran sido preferibles unas “historietas completas” antes que un ¡Marc!, pero lo que editaron fue ¡Marc!, entiendo que completo. No estoy al tanto, por suerte, de las miserias que pueda haber detrás de su acusación de mala fe a los editores, porque no los conozco. La edición me parece cuidada, aunque bien pude dejarme llevar por el entusiasmo de tener en las manos un libro que hacía mucho que quería leer. Es que la edición de Sudamericana respeta el tamaño original, reproduce mejor los materiales, incluye datos de publicación más completos y reúne la totalidad del corpus historietístico lamborghiniano, pero tiene el defecto grave de la inexistencia.

Saludos cordiales

Federico Reggiani, 10 de agosto de 2013

Limbo

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