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Aunque Frederick Wiseman era abogado y llegó al cine a fines de los sesenta con treinta y seis años, Titicut Follies, su primer largometraje, fue el comienzo de una serie desenfrenada de cuarenta y siete películas que filmó a un ritmo de casi una por año hasta la última, Menus-Plaisirs – Les Troisgros, completada a los noventa y cuatro. Desde el desgarrador retrato de los pacientes reclusos del Bridgewater State Hospital for the Criminally Insane, al que llegó de visita con sus estudiantes de Derecho, hasta las cuatro horas de escrupulosa disección del exclusivo restaurant del título administrado por la familia Troisgros —tres estrellas Michelin por más de cincuenta años—, Wiseman retrató organismos, asociaciones y lugares prototípicos estadounidenses en dieciséis estados —un hospital, una escuela secundaria, una universidad, un ayuntamiento, una biblioteca, una gran tienda, un zoológico o un gimnasio de boxeo—, pero también instituciones únicas como la National Gallery de Londres, la Comédie-Française, el Ballet de l’Opéra de Paris o el Crazy Horse.
Hijo de un abogado de origen ruso que ayudó a muchos judíos a huir del nazismo y de una actriz frustrada con gran talento para la mímica, Wiseman nació en Boston en el año nuevo de 1930. Al Derecho llegó sorteando el reclutamiento para la Guerra de Corea, pero aun así, terminada la carrera, fue alistado como taquígrafo judicial del Ejército, un ejercicio que quizás alentó la personal taquigrafía visual de sus películas. Terminó sus estudios de Derecho en la Sorbona, de ahí su debilidad por París, la ciudad donde editó muchas de sus películas en un pequeño estudio. Y aunque se lo reconoce como uno de los pilares del género documental y se lo asocia con el cinema verité, a Wiseman el término “documental” siempre le pare ...
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Quizás este libro no se trate de un padre sino de una herencia. De cómo lo que algunos tienen para dejarnos debe ser hallado. Esos que solo trazan gestos, palabras, desplazamientos en el aire. Hay que desmenuzar su estela para recuperar aquello qu...
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