Severance (segunda temporada)

En Lo irrealizable, Agamben deconstruye y reinterpreta lo que, en su opinión, son las categorías metafísicas fundamentales de la ontología política occidental: potencia y acto, posibilidad y realidad, esencia y existencia. A partir de allí, mediante una reflexión filosófica para iniciados, intenta conducir al lector al entendimiento de la conexión entre la estructura ontológica, el conocimiento trascendental y la verdadera política. Lo que concierne al pensamiento, desde su perspectiva, no es responder a la pregunta por el ser, sino centrarse en la apariencia en tanto medialidad. No se trata de centrarse en el “qué” sino en el “cómo” del aparecer, lo que sólo es posible al eliminar el “oscurantismo” del paso ontológico entre lo no realizado y lo realizado.
Como puede imaginarse, uno de los objetivos principales de Lo irrealizable es desactivar el dispositivo aristotélico que divide el ser en la dicotomía de potencia y acto. Para esto, se opone a la operación que piensa al ser como algo que debe su existencia a la realización. De hecho, realización es el nombre con que se ha entendido en occidente este transitus mirabilis en el que el ser mismo no sería más que un proceso por el cual un posible se realiza incesantemente. Y la tesis principal de Lo irrealizable expresa lo contrario: el paso de potencia a acto, en realidad, no se produce en absoluto. Afirma no sólo la inexistencia sino también la imposibilidad de toda realización, de todo paso de la potencia al acto. En sus términos, lo posible es una proyección de lo real en el pasado, porque potencia y acto se generan juntos, son co-originarios. El error no consiste tanto en su distinción, sino en suponer la preexistencia de la potencia. Se trata, por lo tanto, de pensar en una realidad que no es el resultado de una realización, sino un atributo del ser.
En el segundo texto del libro, “La antigua selva. Chora Espacio Materia”, Agamben proporciona las herramientas que cree necesarias para lograr lo que se propone. El largo análisis cuestiona el modo de conocimiento que debe reservarse para la chora platónica, el tercer tipo de ser que se encuentra entre lo inteligible y lo sensible. La chora no es lo que relaciona a ambos, sino un tertium que les proporciona a los dos su congnoscibilidad. Esa medialidad permite no sólo definir lo posible, sino llegar a la conclusión de que la “política de una ontología”, anunciada en el subtítulo, no puede ser otra cosa que una corología. La verdadera política sería entonces la apertura del sujeto al aparecer, que precede al mundo fenoménico como realización eterna de lo posible. En esta perspectiva, se considera la potencia y el acto “sin paso”, enfrentándose al sistema impuesto por la “máquina ontológico-política de Occidente”, en el que las posibilidades están predeterminadas en la transición hacia la acción y todo es manipulable.
La propuesta de Agamben consiste en oponerse a una historia de consumación, como se desarrolla hoy en día en la voluntad tecnológica desenfrenada de producción, consumo y uso de la fuerza. Su crítica es tan lúcida y compleja como amarga y severa, y expresa sin dudas un deseo de recuperación frente a una situación política y ética en evidente deterioro.
Giorgio Agamben, Lo irrealizable. Para una política de la ontología, traducción de Rodrigo Molina-Zavalía, Adriana Hidalgo, 2024, 232 págs.
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